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Un equipo chileno ha identificado una bacteria antártica capaz de producir L-asparaginasa, abriendo nuevas posibilidades para tratamientos más seguros de leucemia.

Una investigación liderada por la Dra. Lisandra Herrera Belén, académica de la Universidad Santo Tomás (UST) Temuco, ha presentado avances significativos en el uso de microorganismos antárticos para el tratamiento de la leucemia, específicamente en la producción de L-asparaginasa, una enzima clave en la terapia de la leucemia linfoblástica aguda (LLA).

Desde su inicio en 2025, el proyecto ha contado con la colaboración de la Universidad Autónoma de Chile (UA) y la Universidad del Desarrollo (UDD). Durante el último año, el equipo, que incluye a la doctora Karla Leal de la UA y la Dra. Javiera Gallardo de la UDD, logró identificar una cepa bacteriana antártica capaz de producir L-asparaginasa y confirmó su actividad en laboratorio. La Dra. Herrera explicó que “evaluamos nueve cepas bacterianas provenientes de la Antártica y logramos identificar una con capacidad de producir esta enzima. Posteriormente realizamos estudios bioinformáticos para determinar la especie y comprobamos que presenta actividad enzimática positiva en ensayos de laboratorio”.

La L-asparaginasa es fundamental en el tratamiento de la LLA, uno de los cánceres más comunes en niños y adolescentes. Sin embargo, las formulaciones actuales pueden provocar efectos adversos significativos, lo que ha llevado a la comunidad científica a buscar alternativas que mejoren la eficacia y seguridad de los tratamientos. La investigación de la UST se centra en identificar enzimas con características más específicas y un menor potencial de efectos secundarios, contribuyendo al desarrollo de biofármacos más seguros.

Con la confirmación de la capacidad de producción de L-asparaginasa en la bacteria identificada, el proyecto ha entrado en una nueva fase, donde el equipo está evaluando la actividad de esta enzima en células leucémicas. “Nos encontramos estudiando el efecto de la enzima en células. Este es uno de los desafíos más relevantes del proyecto, porque nos permitirá obtener información clave sobre su potencial actividad antitumoral y continuar avanzando en su caracterización”, destacó la investigadora.

El estudio también se distingue por la utilización de herramientas de bioinformática, minería de datos genómicos, análisis filogenéticos y técnicas de machine learning, lo que facilita la búsqueda de microorganismos con potencial biotecnológico y amplía el conocimiento sobre la biodiversidad microbiana en la Antártica. Además, la iniciativa ha permitido la participación activa de estudiantes en procesos de investigación avanzada, con un estudiante de la UST trabajando en la elaboración de un artículo científico que recogerá los principales resultados obtenidos.

En los próximos meses, el equipo tiene como objetivo alcanzar dos hitos fundamentales: demostrar la actividad citotóxica de la enzima sobre células leucémicas y avanzar en la publicación de un artículo científico que comparta los resultados con la comunidad académica internacional.

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