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Flex Titanium y una batería rediseñada: Samsung detalla su ingeniería sistémica en Galaxy Z, con 100 pruebas de fiabilidad, carga 45 W y 5.000 mAh.

La nueva serie Galaxy Z de Samsung integra Flex Titanium y rediseña batería y pruebas de durabilidad tras siete generaciones de aprendizaje sobre uso.

Samsung Electronics explicó cómo los aprendizajes acumulados durante siete generaciones de dispositivos plegables han guiado el desarrollo de sus últimos modelos Galaxy Z. Según indicó Sunghoon Moon, vicepresidente ejecutivo y responsable principal de la Oficina de I+D de Hardware de la División Mobile eXperience (MX) de Samsung, el fabricante considera los plegables “una oportunidad para redefinir cómo las personas interactúan con sus teléfonos inteligentes, no simplemente como un nuevo factor de forma”.

En la misma entrevista, Moon señaló que, a lo largo del tiempo, el equipo identificó cómo las personas abren, llevan, despliegan y confían en sus dispositivos, y que esos patrones orientaron “las prioridades de ingeniería y han guiado cada nueva generación de la serie Galaxy Z”. Con el avance del proyecto, el fabricante concretó tres objetivos de ingeniería para la última serie: “pantallas más grandes e inmersivas”; dispositivos “más delgados y ligeros sin comprometer la durabilidad”; y “un rendimiento superior preservando al mismo tiempo las ventajas únicas del factor de forma plegable”.

Para lograrlo, Samsung describió su enfoque de diseño como la “ingeniería de un sistema interconectado” aplicada a los plegables. En palabras de Moon, “cada componente está interconectado”, de modo que, por ejemplo, hacer el dispositivo más delgado implica rediseñar conjuntamente la pantalla, la bisagra, la batería, el sistema térmico y la arquitectura interna. El fabricante señaló que, en lugar de optimizar partes por separado, diseña el conjunto como un sistema que integra materiales, diseño de componentes, fabricación, validación y experiencia final.

Entre las novedades tecnológicas mencionadas por Samsung para la nueva serie Galaxy Z figura la tecnología Flex Titanium. Su objetivo, según el responsable de I+D, era lograr plegables “más delgados y ligeros sin comprometer la durabilidad ni la experiencia visual”. Esto, detalló, requirió rediseñar “la estructura de soporte de la pantalla que protege el panel OLED ultra delgado”, manteniendo a la vez la flexibilidad necesaria para plegados repetidos.

Samsung indicó que el titanio, usado en industrias exigentes como la aeroespacial, aporta resistencia y capacidad para soportar deformaciones permanentes relevantes en pantallas plegables. Sin embargo, el reto no se limitó a elegir el material: el fabricante señaló que hubo que desarrollar el procesamiento, el diseño estructural y la fabricación necesarios para que el titanio fuese apto para un plegado reiterado.

Moon explicó que Flex Titanium combina dos elementos basados en titanio: una “placa de titanio” situada debajo de la pantalla, que actúa como soporte estructural principal y ayuda a absorber presión e impactos tanto por la parte frontal como por la trasera del dispositivo; y una “estructura de rejilla de precisión”, fabricada mediante un proceso híbrido, diseñada para mantener la flexibilidad sin perder resistencia estructural. Además, debajo del panel se integra una “película de aleación de titanio” con resistencia, flexibilidad y recuperación elástica necesarias para el plegado diario repetido.

En el apartado de dimensiones del material, Samsung afirmó que la película tiene un grosor de “apenas decenas de micrómetros —aproximadamente un tercio del grosor de un cabello humano”. En conjunto, precisó que estas innovaciones reforzaron la estructura de soporte de la pantalla mientras reducían el grosor del módulo de pantalla en un 10%, lo que, según el fabricante, crea espacio adicional para la batería, el sistema térmico y la cámara. Para el usuario, el resultado descrito por Samsung es una pantalla más plana, un dispositivo más delgado y ligero y una menor visibilidad del pliegue.

La compañía también abordó el rediseño del sistema de batería. Según Moon, los usuarios esperan más duración, carga más rápida y que el plegable mantenga un perfil delgado, sin comprometer seguridad, estabilidad ni fiabilidad a largo plazo. Samsung indicó que la actualización no se limitó a aumentar capacidad, sino que implicó “rediseñar el sistema de batería desde cero”.

Como parte del cambio, el fabricante incorporó un “ánodo de silicio-carbono” para mejorar la densidad energética, aunque señaló que estos materiales son más reactivos y que, por ello, mantener la estabilidad en el tiempo en condiciones de alto voltaje exigió optimizar el sistema completo. Samsung vinculó además el rediseño a las mejoras en la estructura de la pantalla, que aportaron espacio interno para desarrollar una batería sin renunciar a la delgadez.

En cuanto a capacidad, Moon indicó que Galaxy Z Fold8 Ultra incorpora una batería de 5.000 mAh. Sobre la carga, el fabricante detalló que aplicó una arquitectura distinta por factor de forma, en lugar de una solución única para toda la gama. Para Galaxy Z Fold8 Ultra y Galaxy Z Fold8, Samsung mencionó una “arquitectura de carga de doble vía” destinada a distribuir la energía de manera más eficiente en el sistema de batería, mejorando la carga “más rápida, estable y fiable” y la gestión del calor. En este contexto, la empresa especificó una carga rápida de 45 W y que Galaxy Z Fold8 Ultra alcanza “un 67 % de carga en 30 minutos”.

En el caso de Galaxy Z Flip8, Samsung indicó que la arquitectura de carga fue optimizada de forma separada para ajustarse a requisitos de espacio y térmicos propios del formato compacto.

Además de las especificaciones técnicas, el fabricante detalló el proceso de validación de durabilidad. Moon afirmó que la durabilidad “debe demostrarse mediante pruebas” y que se valida “todo el sistema plegable” con condiciones que reflejan el uso real. Según Samsung, la última serie Galaxy Z fue sometida a “más de 100 pruebas de validación de fiabilidad” que cubren caídas, plegado repetido, presión, humedad y partículas, con el objetivo de detectar problemas antes de que lleguen a los clientes.

Finalmente, el responsable de I+D resumió el enfoque de Samsung indicando que el desarrollo “comienza con el usuario” y que, a lo largo de siete generaciones, el fabricante ha convertido aprendizajes en “innovaciones en materiales, componentes y en la experiencia global del dispositivo”. En esa línea, señaló que la filosofía continúa marcando la evolución de la serie Galaxy Z hacia plegables “cada vez más delgados, duraderos, capaces e intuitivos año tras año”.

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